Victimología y Victimización

Se muestran dos figuras tenues de mujeres que han vivido un suceso traumático.
Victimología y Victimización


La victimología como Ciencia Autónoma de la Criminología. 


Luis Rodríguez Manzanera, licenciado en derecho penal y psicología, conocedor de criminalística y criminología, con doctorado en derecho penal por “Universitá di roma”, considera que la victimología, es un hecho dinámico y se vuelve parte importante de la criminología al abarcar aspectos biológicos, psicológicos y sociales del fenómeno de victimización facilitando la construcción de la prevención del delito. La victimología es una ciencia social que se apoya en el método científico haciendo uso de la objetividad al observar los hechos, la sistematización en la aplicación de conocimientos y métodos para explicar la realidad, así como el análisis minucioso por parte de la comunidad científica a los resultados de las teorías y observaciones propuestas. Esta ciencia es también empírica al tratarse de una función estrictamente de campo, pues, se deberá trabajar con la víctima y obtener información del cómo experimenta una situación traumática y cómo el entorno influye en las secuelas psicológicas y de prevención del delito. Para abarcar todo este esquema de investigación, la victimología también será interdisciplinar, pues podrá construir información partiendo de bases jurídicas, sociales, psicológicas, antropológicas, históricas, políticas, económicas, etc., y conjugar cada una de sus perspectivas haciendo no individual su acción, sino, como un resultado global que de entendimiento al proceso de victimización en donde las variables influyentes pueden abordarse desde las distintas áreas científicas.


“La victimología es el estudio científico de las víctimas” (Nelson Pizzotti Mendes). Su objeto de estudio será Los Procesos de Victimización (cómo las personas se convierten en víctima) y Los procesos de recuperación o desvictimización (cómo dejamos de ser víctimas y si se podrá dejar de serlo). Aunque la victimología sigue el marco estricto de la ley para ayudar a tipificar un delito, así como la reinserción social del victimario y cómo prevenir otras agresiones de la misma naturaleza, también se enfocará en el estudio de una visión amplia de su objeto, como sería el tratamiento de los sucesos traumáticos que traerán como resultado conductas asociadas a los síndromes de estrés postraumático de la víctima. En este aspecto, existe mucha relación con la criminología, pues, dentro de su objeto de estudio que es “La conducta Antisocial” abarcará el fenómeno de la criminalidad incluyendo, para un buen análisis, los detalles descriptivos del hecho criminal, la personalidad de su autor, la condición y personalidad de la víctima y los procesos de victimización que se presentarán incluso después de terminado los debates jurídicos, lapso en el cual, será necesario el entendimiento en la relación de victima- victimario, antes de que se cometiera el delito (si se conocían o no se conocían), mientras se desarrolla el delito (reacciones y conductas entre víctima y victimario) y en las consecuencias que se han fraguado por el daño cometido (efectos del daño, efectos del proceso judicial, efectos de la sociedad y entorno).


“La victimización es un fenómeno complejo y un proceso que tiene sus inicios en la manifestación de acciones lesivas, de modo que el resultado es precisamente victimizar” (Hernández Gómez, 2020; 393).


La Víctima y el Proceso de Victimización.


Rodríguez Manzanera (2011) precisa la diferencia entre víctima de un crimen y víctima de un delito, en donde ambas son personas físicas o morales que sufren un daño, en la primera por una conducta antisocial propia o ajena, y la segunda, por causa de una conducta sancionada por las leyes. La victimización se centra en los mecanismos y variables que influyen en una persona que ha sufrido un hecho traumático y que la van convirtiendo en víctima, así como los efectos negativos presentes posteriores al hecho delictivo, sobre el proceso de judicialización y posterior al término de un juicio. El trato de la víctima requiere de un alto sentido común y compromiso absoluto por proteger sus derechos, sensibilidad y credibilidad de lo que expresa por parte de todas las personas, tanto de los familiares y amigos, como de los servidores públicos, aunque parezca que exista poca lógica o poca evidencia de lo que se describe, es innecesario un prejuicio de algo que debe ser investigado a fondo. Por ejemplo, una persona menor de edad, que ha sufrido abuso sexual o violación experimenta un suceso traumático que le impide lidiar de manera cabal un proceso judicial. Su integridad e intimidad física han sido violentadas y es comprensible, que el solo hecho de denunciar describiendo públicamente lo que le ha pasado, potencie sentimientos de vergüenza, culpabilidad, abandono, desconfianza por las personas que le rodean y por el futuro ante un presente que hunde ilusiones y sueños de manera repentina. Y es que no solo se vive por parte de la víctima el escrutinio de cómo ocurrieron los hechos al momento de presentarse con quienes administran la justicia, se vive cuando deciden hablarlo por primera vez y dentro de su círculo familiar, con todo el amor que representa la familia, existe un porcentaje de incredulidad que aviva la desconfianza de la propia víctima. Y aunque en este caso es un menor de edad, y por lo general, no entienden lo que les está pasando, las secuelas no acabarán por reprimirse o superarse después de una etapa de juicio en donde el resultado y el sentimiento de justicia son importantes para los procesos de victimización. También influirá de manera directa las acciones de la sociedad hacia las personas que sufren este tipo de delitos, como la discriminación. Algunas personas han tenido tiempo de reflexionar y decidir vivir un proceso penal con la finalidad de hacer justicia, pero hay otras, como el caso de muchas menores, que deben vivirlo en estado de depresión, escuchando prejuicios sustentados generalmente en doctrinas y no en los sentimientos propios de la víctima.


El victimario procesado también puede vivir un proceso de victimización, sobre todo en el caso de que no exista una instalación penal bien organizada y estructurada para tratar estos problemas. En el caso contrario de la víctima por violación, el victimario puede ser víctima de otros personajes antisociales dentro de la institución donde se pretende readaptar socialmente, ocasionando la victimización del victimario. Situación que afectará directamente a la sociedad, pues, antes de favorecer una reinserción se complicará mucho más la prevención del delito.


“Debemos precipitarnos para cerrar las puertas de la violencia” (Ikram Antaki, Manual del Ciudadano Contemporáneo, 2004: 258)


Tipologías y Clasificación de las Víctimas. 


De acuerdo con Mendelsohn (1958; citado por Rodríguez Manzanera, 2011: 21) todas las víctimas son diferentes, incluso en las que los asesinos seriales siguen patrones específicos de las víctimas, por tanto, es necesario reconocer las tipologías, clasificaciones, similitudes y diferencias, con la finalidad de entender el grado de culpabilidad que le toca al victimario y qué tanto a la víctima, pues, así como existe una predisposición para elegir a ciertas víctimas para delitos muy concretos, también hay algunas víctimas que presentan un patrón para volverse vulnerables al victimario. Se clasifican en tres grupos:


Víctimas inocentes. Se refiere a las personas que no han generado o producido situaciones para desencadenar su victimización. En este caso la persona no es responsable de su agresión.


Víctima imprudencial, provocadora, voluntaria o por ignorancia. En este grupo la víctima imprudencial puede presentarse cuando de forma intempestiva se cruza la calle sin fijarse cuando transita algún vehículo y esté le ocasione la muerte. La víctima provocadora se genera cuando la víctima incita al agresor a un duelo demeritando el peligro y propiciando las condiciones para dañarle o matarle “Golpéame. No te atreves, eres un cobarde”; una vez que la víctima identifica que está en una situación vulnerable, ya no es posible evitarlo. La víctima voluntaria, esta situación se relaciona con la ayuda que pide un enfermo terminal para acabar con su vida, y lo hacen con autentico conocimiento de las consecuencias que sufrirán.  Y finalmente la víctima por ignorancia, la cual hace referencia a que sin querer se propicia una situación de peligro sin poder evitarlo, en este caso, un oficial de policía que atenderá una orden de aprehensión sin conocimiento previo del personaje, si este es altamente violento no estará preparado para contener un peligro que le ocasione lesiones o la muerte. Otro ejemplo de víctima por ignorancia es el ingreso a un laboratorio químico con derrame de alguna sustancia toxica y se esté expuesto a una intoxicación que le ocasionará la muerte.


Víctima agresora, simuladora o víctima imaginaria. Son víctimas agresoras las que actúan en legítima defensa, cuando el victimario muere en manos de la propia víctima. Las víctimas simuladoras que por lo general buscan un beneficio en el hecho de ser víctimas, como lastimarse así mismas para cobrar un seguro y que resultan con daños irreversibles o en la muerte. Y las víctimas imaginarias, que bajo acción de sustancias o enfermedades mentales creen haber sido victimizadas por un agresor que no existe.


Benjamín Mendelsohn, rumano de origen israelí, criminólogo y abogado penalista, centró su interés en una adecuada tipificación del delito proponiendo una tipología y clasificación de la víctima, planteando ante el juez, que debía considerar que en el hecho podía existir una corresponsabilidad de la víctima con el victimario, además, plateo un objetivo de interés el cual versaba en reducir el número de víctimas en todos los sectores de la sociedad, sobre todo, en los problemas de mayor interés de la comunidad. La disminución de víctimas resultaría en un menor costo para los ciudadanos y para el estado, menos tragedias y un conocimiento en los elementos que dan armonía a la convivencia.


Citas: 

Hernández, Y; Zamora A; y Rodríguez Javier (2020) La victimización. Consideraciones teórico – doctrinales. Publicación en revista jurídica electrónica 01-07-2020. No. 16 Julio 2020. ISSN 2224-4131. D.L.:2005-5822. (paginas 392-412)
Rodríguez Manzanera, L. (2011) ¿Cómo elije un delincuente a sus víctimas? Victimización sexual, patrimonial y contra la vida. Segunda Edición Ubijos Editorial S.A: de C.V. México 2011. ISBN 978-607-7882-32-9
Ikram Antaki (2000) El manual del ciudadano contemporáneo. Biblioteca Ikram Antaki Divulgación. Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V. México D.F. Año 2000


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