Aprendizaje Autónomo (Trabajo conjunto Alumno-Docente)

 

Se muestra un estudiante frustrado y otro muy tranquilo, rodeados por ecuaciones y figuras geométricas.
Aprendizaje Autónomo (Alumno-Docente)


Relevancia de Aprendizaje Autónomo.


Todas las ciencias exigen un nivel de autonomía que dé posibilidad a los individuos de no ser influidos por opiniones ajenas, construyendo su propio criterio a través de generar conocimiento nuevo. Este trabajo que debe proporcionar resultados objetivos, solo se puede dar de forma eficaz si la persona tiene un amplio dominio de su ciencia y una capacidad de reflexión y profundización de cada elemento que se está presentando. Es aquí donde cobra relevancia las siguientes reflexiones: ¿Estoy profundizando en mis áreas de interés académico, laboral o científico? ¿Estoy siendo un estudiante con un Aprendizaje Profundo? ¿Estoy teniendo un aprendizaje Autónomo? La pandemia trajo como evidencia que los modelos en línea requieren una autonomía por parte del alumno para lograr planificaciones que se ajusten a las necesidades de proyectos, tareas, e incluso clases. Cuando los individuos no lograban ajustarse a esta exigencia o lo hacían más lento que otros, comenzaban a decaer en su rendimiento. Hoy día los sistemas en línea son muy efectivos en maestrías ya sea porque se ajustan a los horarios de profesionistas en áreas laborales, como también al hecho, de que mayormente el alumnado cuenta con una autonomía de estudio formada en la licenciatura y una consistente motivación en superarse.


Aprendizaje Autónomo.


Cada alumno tiene habilidades innatas diferentes y destacables, algunos se les facilitarán algunas actividades, a algunos otros se desarrollarán mejor en otras asignaturas, y a algunos otros les tocará remar contra corriente en todas las materias a lo largo de la carrera, incluso, si pasan más horas de estudio en comparación con los compañeros más destacados. Sin embargo, como alumnos, a través de cada año escolar que se va superando, vamos adoptando formas y herramientas para estudiar basándonos en las que nos han ayudado a pasar los exámenes y en las que se han adecuado mejor a la forma de trabajar de cada profesor. Y de repente comienza a irnos un poco mejor en algunas materias, pero en otras, sigues preguntándote: ¿Por qué no me va tan bien como esperaba si me esfuerzo mucho en ello? Si eres uno de estos alumnos, entonces eres de las personas que, aunque ha ido adquiriendo algunas técnicas para obtener mejores resultados, sabes que, no ha sido suficiente para reflejarlo de manera más estándar en tu rendimiento académico. Bueno pues, es necesario abordar el Aprendizaje Autónomo y descubrir qué se requiere para obtener conocimiento y una mayor capacidad de retención de información, no solo dentro de la escuela, sino, en el desempeño laboral para lograr con calidad, ser más productivos.


“El Aprendizaje Autónomo es un proceso donde el estudiante autorregula su aprendizaje y toma conciencia de sus propios procesos cognitivos y socio-afectivos” (Martínez, 2005; citado por Crispín, 2011)


¿Cómo los alumnos pueden alcanzar un aprendizaje autónomo?


La capacidad que tiene un estudiante de reconocer qué información le es necesaria, cómo obtenerla, cómo seleccionarla buscando una mejor calidad en su conocimiento, y especialmente, qué procesos usar para dar utilidad a esa información reteniéndola en un aprendizaje profundo, se le conoce desde el punto de vista educativo, como metacognición, es decir, tener conciencia de los propios procesos de pensamiento para alcanzar nuestros objetivos y metas. Tomar decisiones de manera consciente requiere de aspectos que deberás de cuidar desde este momento para comenzar a adentrarte a un aprendizaje autónomo. Estos aspectos no tienen efecto si se realizan de manera descoordinada, es decir, es necesario la aplicación sincronizada y paralela de cada uno para lograr una convergencia y obtener los resultados esperados. Así como el entusiasta del gimnasio comienza una rutina para mejorar su estado físico tratando de dominar los ejercicios y repeticiones necesarias para lograr los primeros efectos positivos de su aplicación, también el aprendizaje autónomo requerirá del dominio de esas técnicas para ir construyendo una autonomía e independencia. A continuación, se muestran aquellas cosas que necesitamos comenzar a trabajar y dominar:


Motivación. Iniciar un cambio, iniciar una actividad cualquiera o incluso sustituir actividades que nos agradan por priorizar responsabilidades, siempre requieren de motivación. Mientras más alto sea este ímpetu se abordarán contratiempos con mejor disposición. La motivación es un aspecto que deberemos cuidar y tratar de mantener a lo largo del proceso de alcanzar nuestras metas y objetivos. La motivación puede estar muy relacionada con el conocimiento de quiénes somos (qué habilidades y conocimientos tenemos) y la seguridad que tenemos en nosotros mismos para alcanzar las meta que definamos.   


Planeación. Lograr planificar tus actividades recreativas, responsabilidades laborales, del hogar y escolares, es prioritario para hacer compatible el desarrollo de las técnicas de aprendizaje profundo con los tiempos disponibles para comenzar a aprender. Generalmente un profesor te dará tiempos de entrega o de avances de alguna tarea y proyecto, eso ayudará a planificar el trabajo de alguna manera, después, requerirá que tú de igual manera planifiques tus actividades personales para alcanzar los objetivos de aprendizaje y con ello un mejor rendimiento en las calificaciones.


El tiempo. La decisión de terminar una actividad para comenzar otra, la decisión de renunciar a ver videos de entretenimiento para comenzar una lectura es tener un manejo del tiempo. Decidir levantarse a la hora señalada por el reloj despertador y no dejarlo sonar más veces; es tomar el tiempo a tu favor. Respetar los tiempos para cada tarea asignada, respetar tus propias planificaciones y su organización; es disciplina.


El hábito. La planificación y tiempos debe ser bien distribuidos, es decir, existe un mejor aprendizaje cuando está desarrollado el hábito de trabajar las actividades en una hora concreta del día. La distribución del conocimiento mediante el ejercicio diario, dicho de otra forma, la repetición de actividades de aprendizaje en la semana hace posible la formación del hábito y la adquisición de la disciplina para el estudio. El habito es un factor determinante para alcanzar retención de información por tiempos más prolongados.


Creación y Diseño del Espacio de Trabajo. Es necesario trabajar en un lugar adecuado para la concentración, para hacer volar la imaginación, para ordenar nuestros materiales, para reconocerlo como el lugar designado para aprender y crear. Este lugar debe ser un espacio cómodo y que promueva nuestras ganas de trabajar, lejos de distracciones o lo más posible, de modo que, cuando es hora de realizar una tarea importante o un análisis de una lectura muy técnica que requiere de la máxima atención, sea el espacio perfecto para desarrollarlo.


Uso de herramientas de Aprendizaje. Las herramientas de aprendizaje para alcanzar un Aprendizaje Profundo (“Cómo ser mejor estudiante” puedes consultar las herramientas en este artículo), son necesarias para abordar lecturas profundas y técnicas, argumentos de autores, trabajos extensos, ejercicios para recordar la información, como son el uso de: resúmenes, fichas bibliográficas, mapas conceptuales, diagramas, tablas, ensayos, el planteamiento de preguntas reflexivas, etcétera. Así como el uso de colores, resaltadores que promuevan la atención y generen señales al cerebro que después puede recordar y relacionar, incluso el uso de caligrafía distinta para notas de las ideas principales que ayuden al cerebro a retener e hilar de mejor manera la información central para el desarrollo de conceptos.


Entendimiento y conocimiento de metas y objetivos. Para realizar un trabajo adecuadamente y por supuesto, adquirir una buena retribución en la calificación, es necesario entender qué es lo que se quiere lograr con el desarrollo de la tarea, que más que un requisito para presentar un examen o acreditarlo, se debe tener conciencia de qué aspectos desarrollará dejando en claro las habilidades que lo harán mejor profesionista y persona. Si acaso el profesor no expresara de forma clara las metas que orienten a conocer la cantidad y calidad del esfuerzo requerido para tener éxito en el proyecto, el alumno deberá indagar al respecto y luego establecer condiciones o lineamientos que favorezcan el buen desarrollo y las mejoras pertinentes; en coordinación y consenso con el profesor.


¿Cómo los profesores pueden promover un aprendizaje autónomo?


El profesor es un guía en cada momento del proceso, tanto para los alumnos que tienen éxito, como los que no han alcanzado los objetivos y deben recibir en mayor medida una retroalimentación oportuna. En este contexto, se espera del docente que sea fuente de motivación y de diseño de técnicas que compartirá con aquellos que de manera estándar no logran abordar la información de la misma manera que los más destacados, proponiendo herramientas de aprendizaje, y de acuerdo con el éxito que se alcance con el aprendiz, se podrá promover esa herramienta o técnica para otro caso similar, así como, hacer ver al alumno la importancia de identificar las herramientas que le han llevado al desarrollo de nuevas habilidades y que, de manera progresiva, el individuo pueda adquirir un autoconocimiento y una autoeficacia.


“Las motivaciones y las creencias de autoeficacia juegan un papel fundamental para que el estudiante se involucre de manera activa, persista en la tarea y logre la meta deseada” (Crispín, 2011; 51)


El profesor más que ser un animador, debe generar la reflexión de los procesos cognitivos, enfocándose en los procesos afectivos y los motivacionales, para que el alumno logre ser consciente de qué lo motiva a aprender, qué quiere hacer, y de forma insistente; dejar en claro lo capaz que es para las tareas asignadas. Otro aspecto relevante es promover el monitoreo de las acciones que el mismo alumno realiza, una verificación acorde con los términos establecidos para mejorar la calidad de sus tareas, y finalmente, que el alumno sea capaz de autoevaluarse y reconocer si se ha alcanzado la meta o no.  Este trabajo del estudiante en él mismo se le denomina autorregulación, y este tipo de aprendizaje autorregulado, solo puede darse si el alumno es capaz de mejorar sus habilidades para aprender, crear ambientes adecuados, seleccionar cantidad y forma de instrucciones a seguir y tomar consciencia de la calidad de su aprendizaje basado en las limitaciones y logros.


“El aprendizaje autorregulado requiere de un enlace entre las variables cognitivas y las afectivo/motivacionales, que se deben tener presentes al momento de diseñar y aplicar estrategias de aprendizaje” (Sanz, 1998)


Considerando los contenidos de María Luisa Crispín y Colaboradores (2011) el profesor para tener éxito en formar un aprendizaje autorregulado que impulse la autonomía deberá considerar las siguientes recomendaciones:


Establecer metas claras. El alumno debe entender claramente lo que el docente solicita y a dónde quiere llegar.


Cantidad. La regulación de la cantidad y extensión de las tareas, actividades o trabajos debe realizarse consciente que su materia no es la única y es necesario distribuir adecuadamente la carga de trabajo del alumno considerando las necesidades y contexto del grupo de trabajo.


Grado de Dificultad. Todas las tareas deben estar acordes al nivel y etapa que se está cursando. Es importante medir que tan difícil o fácil resultó un trabajo para el estudiante y adecuarlos para influir en un mejor desempeño, así como ayudarlos a analizar los lineamiento y contenidos para evaluar el nivel de dificultad y empeño que se requiere antes de empezar con la actividad.


Significatividad. Toda tarea debe ser significativa para el alumno partiendo de un conocimiento previo que le permitan la fácil adaptación del contenido, iniciar motivado la actividad y mantener su entusiasmo teniendo en claro la utilidad de aprender esos conocimientos.


Tipo de contenido y estructura. Es importante iniciar con el estímulo del recuerdo y las experiencias previas del alumno relacionadas con el tema o con los conocimientos nuevos a tratar; y en la manera que las indicaciones estén lo más precisas posibles, servirán de guía para todo el aprendizaje desde las primeras etapas que deberán comenzar de una manera más simple hasta las últimas que exigirán más dificultad.


Proceso de autoconocimiento. Ayudar al alumno a entender qué horarios son mejores para realizar su trabajo, el tiempo que debe aplicar para lograr un avance esperado mediante el diseño de un cronograma, los recursos que hay disponibles y dónde conseguirlos; bibliografías, presentaciones, sesiones de clase o pláticas de retroalimentación, etcétera. Ayudar al alumno a identificar el lugar adecuado para iniciar la investigación, dónde es posible tener a la mano tanto los recursos, el espacio, al personal humano que puede ayudar a alimentar una información de calidad (por ejemplo; iniciar con un trabajo en clase con ayuda del profesor y en consenso con los alumnos, luego continuar de forma independiente en casa o acudir con algún otro maestro que domine el tema para considerar otras opiniones). Apoyar al alumno para descubrirse y conocer sus propias habilidades, lo que piensa de él mismo, que aborde la actividad seguro de sí mismo y gradualmente al subir el nivel de dificultad vaya generando confianza en sus capacidades.


Grado de Madurez. El profesor debe identificar el grado de maduración de los estudiantes, tanto intelectual como psicológica, identificar quién requerirá más apoyo, y de forma pertinente, diseñar el trabajo siempre al alcance del grupo en general. Adecuar las expectativas del profesor con la de los alumnos es primordial para hacer consciencia de hasta donde se puede llegar. Una forma de conocer este aspecto es analizando el conocimiento previo de los individuos con una serie de preguntas de diagnóstico y hablar de las estrategias que se van a aplicar dejando en claro para qué desarrollarlas y permitir la consciencia de su propio proceso de aprendizaje para luego transmitir cuándo debe o no usar esa estrategia.


Monitoreo. Promover la autorregulación del alumno planteando preguntas reflexivas: ¿Cómo llevo a cabo la tarea? ¿Las estrategias elegidas son las más adecuadas? ¿Mantengo la motivación para terminarlas cabalmente? Es necesario la intervención de profesor en este aspecto para mediante otras preguntas que complementes las mencionadas, los alumnos puedan reconocer a fondo sus propios procesos.


Valoración. Una de las mejores herramientas que suelo utilizar como profesor para este aspecto es la rúbrica, la cual permite que el alumno conozca desde el principio los criterios y pautas de evaluación, y, además, que el estudiante pueda usarla como marco de referencia para corroborar si lo que ha elaborado es adecuado y con calidad. Además de la rúbrica, es primordial que el alumno explique el proceso que siguió para obtener los resultados, promoviendo preguntas como: ¿Logré la meta? ¿Cómo llegué a los resultados? ¿Lo hice bien y por qué estoy seguro? ¿Qué aspectos debo mejorar? ¿De qué otras maneras se pudo diseñar el trabajo? ¿Dónde es aplicable lo que he realizado?

 

Citas:

Crispín M (2011) Aprendizaje Autónomo: Orientaciones para la docencia. Primera edición electrónica: 2011. ISBN; 978-607-417-137-2

Rentería Mauricio (2022) Aprendizaje Profundo ¿Cómo ser Mejor Estudiante? Consultado en: https://entesforenses.blogspot.com/2022/04/aprendizaje-profundo-como-ser-mejor.html



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