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| Huella Dactilar ¿Por qué las tenemos? |
Huella dactilar como requisito de datos biométricos.
En el 2021 realicé una renovación de mi pasaporte. Uno de los registros
obligatorios fue la obtención de datos biométricos para identificación como lo
es el escaneo del iris, el escaneo de las crestas epidérmicas de cada dedo y
mis rasgos faciales mediante fotografías. Los datos biométricos se han
convertido en una herramienta esencial para verificación de identidad,
especialmente como controles de seguridad formales aplicados a documentos,
transacciones financieras, control de inmigración e información valiosa de
bancos, empresas, gobiernos, sistemas de educación, aduanas, etcétera. Entre
los datos biométricos más valiosos se encuentran el registro de huellas
dactilares, las cuales Juan Vucetich (1913) ya proponía desde inicio del siglo
XX como sistema de identificación mediante la impresión o reproducción física de
las crestas papilares ubicadas en las yemas de los dedos. La importancia del
registro de las huellas de fricción es el reconocimiento de los dermatoglifos,
que son los patrones formados por las crestas papilares y que se rigen como bien
señala Montiel Sosa (2016; 220) por el principio de perennidad que explica que todos
los seres humanos nacemos con ellas y morimos con ellas persistiendo hasta los
procesos de putrefacción del cuerpo. El principio de inmutabilidad, el cual describe
que a través del tiempo no existirán variaciones en sus características
individuales, o bien, en el caso de que exista desgaste de las manos se podrán
regenerar formando y manteniendo su dibujo original. Finalmente, el principio
de diversidad, pues, cada dibujo es distinto entre cada individuo sin
posibilidad de coincidir exactamente con los mismos dermatoglifos, pero
también, diferentes entre cada dedo de la mano de una misma persona. Camilo
Simonín (citado por Montiel Sosa, 2016) agrega respecto a las huellas
dactilares que además de estos principios, puede considerarse; la capacidad
individualizable, de especificidad, de inalterabilidad, posibilidad y capacidad
de clasificación que permiten una fácil identificación y descarte.
¿Cómo se forman las crestas papilares?
Los dermatoglifos son tan únicos, que incluso los gemelos univitelinos que
comparten el mismo código genético han desarrollado distintos patrones en las
crestas. Si bien los genes componen el pilar fundamental en la formación de las
crestas, la variación puede estar determinada por muchos factores que irán
moldeando las almohadillas de los dedos y manos, así como la de los pies durante
la gestación. Alrededor de la semana 10 da inicio el proceso de formación que
terminará aproximadamente en la semana 18 cuando los sistemas de agregación de
crestas dejan de desarrollarse para dar paso al dibujo que prevalecerá hasta la
edad adulta. “Dentro de los patrones existentes, las trayectorias y formas de
las crestas muestran una variabilidad infinita” (Guízar, 2021; 569)
Después de la formación de epidermis, dermis e hipodermis, existe un
periodo entre la semana 4 a 5 de gestación (EGA) donde células queratinocitos
basales se acumulan en las capas de la epidermis iniciando un proceso de
diferenciación celular, que para la semana 8 EGA, habrá acumulado suficientes células
basales entre la epidermis y dermis, dando origen a su vez, a células hijas que
se moverán verticalmente para formar las primeras de las capas intermedias. La cantidad
de células basales que se han concentrado por diferenciación, formarán crestas
superficiales para la semana 10,5 las cuales se les conoce como “crestas
primarias” las cuales se pueden observar en la parte inferior de la epidermis,
y se van alineando para formar el cuerpo de lo que serán las crestas papilares.
“Estas repisas delinean el patrón general que llegará a establecerse de forma permanente
en las superficies palmares en semanas consecutivas” (Babler, 1991, pág. 101;
Evatt, 1906)




