| Criminalística de Campo y la ciencia. |
La criminalística de campo investiga de manera científica el lugar de los hechos, el lugar de hallazgo y otros lugares sujetos a investigación, porque para el estudio y análisis de los mismos y de los indicios o evidencias que contenga, aplica los pasos sistemáticos de los métodos científico, inductivo, deductivo, analítico, sintético y analógico (Juventino Montiel, 2016: 161)
Criminalística de Campo como creadora del rastro.
Es complejo que, en una plática de una hora, quizá dos, un joven aspirante a la licenciatura de criminalística logré imaginar en el plano general lo que representa la criminalística de campo, y a veces, tampoco en tres años llega a ser suficiente. La idea básica de recoger cosas no alcanza a develar las infinitas posibilidades que nacen al momento de estar físicamente en un lugar que muestra rastros del pasado, que describe lo que fue, cómo fue, cuándo fue y quiénes formaron parte de una historia que lentamente se degrada ante los efectos de la naturaleza, pero que, mediante metodologías y técnicas, las ciencias forenses logran perpetuar para conservar la esencia de que existió. El rastro del pasado que se manifiesta al aplicar un análisis científico con la premisa de mantener su composición primitiva, es lo que transforma a la criminalística de campo, en el trabajo fundamental de cimentar la realidad y hacerla florecer en el momento que se intente juzgar por los encargados de administrar la ley. Es muy difícil reproducir lo que ocurrió sin una mentalidad científica, es decir, sin mirar el mundo críticamente. Porque debemos ser honestos, a pesar del trabajo exhaustivo y meticuloso, y ante la imposibilidad de reproducir experimentalmente la realidad “es poco probable que pueda reconstruirse exactamente como ocurrió” (Roux, 2022; The Sydney Declaration). Aquí cobra importancia la ciencia en nuestra forma de actuar y mirar el mundo, pues es más que un cuerpo de conocimientos acumulados, es una forma de pensar que debe gobernar nuestras acciones fuera y dentro de una investigación forense.
“La investigación de escenas es un esfuerzo científico y de diagnóstico, que requiere de experiencia científica” (The Sydney declaration, 2022)
El trabajo de observar elementos traza tiene como resultado el análisis de sus características y cómo se relacionan con otros objetos presentes, ya sea que estos se localicen de forma evidente, tangible, y los que estén de forma invisible que deban ser analizados con técnicas especiales de revelado, o bien, deban ser estudiados mediante ciencias como la química, genética, medicina, toxicología, antropología, etcétera. La riqueza de la Criminalística de Campo se encuentra en el abundante conocimiento de la naturaleza de las cosas, constitución, composición y entendimiento de sus transformaciones. Dicho de otra forma, la adecuada evaluación científica del descubrimiento. Así lo refiere Carlos Guzmán (2000; Manual de Criminalística) cuando resalta que, debe existir un análisis científico más que un ejercicio de elección al azar de qué métodos y técnicas aplicar.
Importancia del pensamiento científico en la Criminalística de Campo
El criminalista francés Edmon
Locard ya documentaba la importancia de un pensamiento científico en la
generación de la evidencia traza y la creación del rastro como resultado del
“Principio de Intercambio” en sus 7 tomos de su obra Traité Criminalistique
haciendo popular la frase “Los indicios son testigos mudos, que no mienten”
(Citado por Montiel Sosa, 2016; 61) considerando a los indicios como toda señal
que nos indica algo, en el hecho de que, son fieles a nuestros movimientos y
que por cada uno de ellos, se dejan características en todo lo que tocamos y
nos rodea. Menciona Hazard & Margot (2014, citado en The Sydney Declaration, 2022) que “para detectar efectivamente los rastros y asignarles
significado, el científico forense debe considerar la creación del rastro” y
sus características como la fuente, el entorno, el mecanismo de intercambio, la
persistencia y el tiempo (para una descripción detallada de la creación, el descubrimiento
y la relevancia del rastro).
Una forma de evaluar el desempeño de la Criminalística de Campo es cuando se intenta reconstruir un suceso. El buen trabajo de corresponder, posicionar objetos y personas que estuvieron presentes en su momento y cómo interactuaron entre ellas, depende totalmente de la calidad de las fotografías, descripciones precisas, topografía, y por supuesto de la eficiencia en la obtención de todos los hallazgos para ser analizados y conservados. Armar este rompecabezas de la realidad tiene éxito siempre y cuando existan piezas que se puedan armar. Un rompecabezas incompleto se presta a interpretaciones que nos alejan de la objetividad, de la verdad y del pensamiento científico. La identificación precisa de las características de la evidencia por parte del criminalista de campo permite el entendimiento de la transferencia de información entre ellos, y, en consecuencia, constituye la columna vertebral para generar una interpretación objetiva del rastro en la reconstrucción. La incertidumbre y la imperfección de lo que se investiga, ya de por sí, se rige por el tiempo y los factores ambientales que están constantemente cambiando y en movimiento, poniendo en riesgo la solución de un caso. El investigador forense tiene en sus manos no ser parte de ese error incrementando la incertidumbre ocasionada por una mala comprensión de los fenómenos o una mala aplicación de sus métodos y técnicas, en este caso, debe tener presente el diseño de preguntas correctas de lo que se va generando, como: ¿Cuál es la naturaleza del rastro? ¿A que eventos apuntan estos rastros? ¿Cuál es su valor? Y en seguida, abordar las preguntas que darán sentido al trabajo criminalístico: ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Con quién/con qué? Y ¿Cómo? No es posible aplicar métodos y técnicas creyendo que son una receta exacta para descubrir, pues como criminalistas trabajamos con la naturaleza, y es una verdad el hecho de que no existe cosa más impredecible que la realidad, la cual pone a prueba el intelecto de los investigadores para identificar y adecuar cualquier metodología, herramienta o técnica para sacarle el mejor provecho.
“Con todo el progreso que se ha logrado en este campo y en un frente amplio, un examen cuidadoso muestra que, en su mayor parte, el progreso ha sido técnico en lugar de fundamental, práctico en lugar de teórico, transitorio en lugar de permanente” (Kirk, 1963; 235)
La exigencia de un trabajo impecable corresponde al entendimiento de que la ciencia forense es multidimensional. El trabajo forense de campo ofrece la construcción de enfoques para la administración de la información científica, sólida, lógica y entendible para el interés judicial que pretende observar un caso con trazabilidad, cronología y precisión. Esta gestión de hechos proporciona también la identificación de eventos repetitivos, permiten una clasificación y categorización de cuáles son más dañinos, cómo prevenirlos, como eliminarlos y cómo castigarlos. Bajo este contexto, como científico, el criminalista de campo deberá “actuar éticamente y con imparcialidad, transparencia e independencia para garantizar que permanezcan fieles a la ciencia para que la información que proporcionen para la posible resolución de la actividad bajo investigación sea útil y confiable, independientemente de quién se beneficie de la información” (The Sydney declaration, 2022).
Citas:
- Guzmán Carlos, A. (2000) Manual de criminalística. Ediciones la Roca. Buenos Aires Argentina, año 2000. ISBN: 950-9714-93-3
- FSI Claude Roux (2022) La declaración de Sídney – Revisitando la esencial de la ciencia forense a través de sus principios fundamentales. Revista electrónica Science Direct. Volumen 332. Marzo 2022, 111182.
- Montiel Sosa, J. (2016) Criminalística I. Editorial Limusa Segunda Edición año 2016. México D.F. ISBN 978-968-18-6546-7