La comunicación en el Aula

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Se muestra en imagen diferentes maneras de comunicación digital, dispositivos electrónicos, aplicaciones para conversar en tiempo real, chats...
Comunicación en el Aula

La comunicación es el canal fundamental y único para transmitir información entre individuos, especialmente, los participantes de un proceso educativo. Comunicar educando requiere que los individuos intercambien significados a través de una conversación guiada intencionalmente en donde se pueda administrar actividades que permitan la interacción, la dosificación del contenido y la evaluación del conocimiento que se está construyendo. De acuerdo con este planteamiento, un docente es un gran comunicador, es un artista que seduce con el conocimiento, que crea canales por donde envía mensajes constantemente con la finalidad de enamorar mentes, de generar pasión por el descubrimiento de nuevos significados y reinventar los medios que incrementen los intereses del aprendiz, por ejemplo; el uso de libros, base de datos, redes de información o comunicación, promover la interacción con nuevos compañeros que compartan intereses similares y con quienes podrán vivir una experiencia educativa que culmine en un rendimiento gratificante.


Se muestras diferentes canales digitales de comunicación, como chats, conferencias, video, correo electrónico, etc.
La Comunicación en el Aula


Dentro del aula comunicamos constantemente, tan solo nuestra expresión emite mensajes profundos que pueden fortalecer la seguridad de una persona, o bien, pueden disminuirla al punto de ahuyentarla para siempre. El estado de ánimo también emite mensajes muy poderosos, nuestra oralidad, nuestro silencio, nuestra postura, incluso, en la redacción de aquel ejercicio que deseamos se trabaje en equipo, puede afectar la motivación de los estudiantes. Comunicar dentro del aula es vivir una obra de teatro en donde nos adueñamos de nuestro personaje, sintiendo y creyendo cada palabra que predicamos, cada verdad que exponemos de nuestro libreto verificado y sostenido por nuestra ética profesional. Si las intenciones comunicativas son bien dirigidas y colocadas intencionalmente en los diseños de las estrategias, los objetivos educativos podrían estar más cerca de lo esperado, manteniendo el control del grupo y la atención de los individuos. Dice Hymes (1974) que el éxito de la clase consiste en la capacidad para seducir a sus interlocutores al contenido e inducir a la interacción, la participación y para que cada integrante forme una trama de significados y comience a desarrollar capacidades en torno al tema.


Aspectos que favorecen una buena comunicación en el aula.


Mantener el interés en la clase puede corresponder a mantener un lenguaje adecuado para la audiencia, lo cual requiere reconocer a los individuos y adaptarse a las circunstancias facilitando el uso de términos, formas de expresarse y los tiempos pertinentes de actividades y oratorias para mantener activo al grupo y en constante profundización. El tipo de individuos y el reconocimiento de su entorno permite una contextualización de los ejemplos, frases y anécdotas que potencien la credibilidad, la cercanía y la rápida empatía entre el profesor, el tema y los estudiantes. Los colores en los materiales textuales, su buena legibilidad, la amigable presentación, tipografía y claridad de las frases permitirá una mejor adaptación y aceptación de los materiales audiovisuales como las imágenes, videos y sonidos; reafirmando la información más esencial. El tiempo y duración de cada actividad, video, audio o ejercicio es primordial y debe estar en constante observación para no fatigar el interés y la participación. Las transiciones entre cada actividad pueden acompañarse de ligeras síntesis o pausas donde se formulen preguntas y se planteen soluciones a las inquietudes de la misma audiencia. Saber preguntar y dirigirse a los individuos debe ser imperante, escuchar pacientemente ayuda a redirigir las retroalimentaciones haciendo una buena comunicación activa y efectiva.


La comunicación verbal, no verbal y paraverbal, son parte de permitir la reflexión y favorecer la creatividad, por ejemplo, el uso de posturas y tonalidades de la voz para animar o generar expectación, pero también, para relajar. El movimiento de las manos, las gesticulaciones y la buena disposición para aceptar las expresiones de alumnos que se ajusten a los fines del tema son parte de forjar canales firmes y duraderos.




Aspectos que afectan una buena comunicación en el aula.


Las barreras en la trasmisión de la información surgen en la inadecuada selección de recursos y la inadecuada selección o poco dominio de la información, así también, las barreras de percepción o los problemas para recibir el mensaje que ha preparado el profesor puede atribuirse a la falta de motivación en el grupo que deriva en la no identificación con el tema, la poca comprensión y la constante falta de atención. De acuerdo con estas barreras en la comunicación se pueden destacar algunos problemas que se deben evitar, como lo son:


  • La presentación de los datos sin contexto y con poca adaptación a los conocimientos previos del alumno.
  • La ausencia de la comunicación no verbal, como el uso de postura rígidas sin movimientos de manos, sin expresiones que faciliten la confianza al contacto con los individuos.
  • La falta del contacto visual. El contacto visual es primordial para incluir a la audiencia en el propio tema, conocer sus nombres, valorar su presencia y los intereses que surjan de los integrantes hacia el contenido.
  • La poca variabilidad de la voz (rapidez o lentitud), la inflexión en las expresiones que requieren un tono alto o las que ameritan un tono suave en las expresiones para transmitir entusiasmo.
  • La constante presencia de muletillas en el lenguaje.
  • Poca abundancia en materiales y recursos, o bien, presentarlos de manera desordenada, sin conclusiones claras, poco sistemáticas o sin un sentido cronológico.
  • Manejo inadecuado de micrófonos y poca experiencia en el uso del entorno donde se está transmitiendo el mensaje, si es abierto o cerrado o sin hacerse escuchar en todos los espacios.
  • Poca empatía con la audiencia, el poco reconocimiento de si está siendo pesado o poco entendido el mensaje, si el grupo no está sintiéndose en confianza y no fluye la participación.
  • El dejar muchas preguntas sin contestar, el no distribuir bien la participación dejando individuos sin participar o sin la atención debida. 


Mantener una escucha activa.


La escucha activa es una competencia que propicia aprendizajes significativos, el escuchar, también permite el uso del sentido común y el incremento de las mejoras en grupos, en comunidad. El alumno se vuelve más empático con sus propios compañeros y el profesor, se permite un ambiente de confianza, de libertad de expresarse y de democracia. Sentirse escuchado ayuda a adoptar el conocimiento y evidenciar maneras distintas de aprendizaje para otros estudiantes alejándose de la mala práctica de imponer formas únicas de aprender o ideologías propias del docente, o bien, creencias que distancien al grupo de los conocimientos centrales o la no discriminación. No hay duda de que el alumno debe formar su propio criterio, pero, siempre dentro y a favor del marco de los objetivos de la clase. Comenzar a escuchar a los estudiantes requiere de tiempo, en donde no se está bombardeando de teoría y conceptos, sí en cambio, un lapso que permita la reflexión y la contextualización. Algunos profesores creerán que se retrasa el temario, pero aquí es donde deberemos apoyarnos de nuestras metodologías de aprendizaje, dejando tiempos fuera del horario de clase en donde el alumno cumpla con el ejercicio de la investigación y lectura de la bibliografía, donde el alumno aprenda a cómo seguir aprendiendo lejos del aula, en donde pueda postular nuevos paradigmas, en donde pueda organizar sus propios criterios.


Dentro del aula cada estudiante deberá sentirse merecedor de ser escuchado, incluido en las decisiones importantes, pero también, partícipe de un dialogo constructivo para elegir lo mejor para todos y lejos de los intereses personales. Deberá sentir confianza de guardar silencio en las ideas que no se comparten, y a su vez, tener la seguridad de que eso no signifique aceptar otras ideas sin un argumento. Sentir interés por aprender de los otros es parte del proceso de transformar mentes, antes de generar argumentos es necesario conocer profundamente los puntos de vista, los prejuicios son ladrillos que construyen discusiones con poco valor.


 

Citas:

Hymes, D. (1974) Foundations in socialinguistics. Philadelphia, PA. University of Pennsylvania Press.

IRIARTE-ESGUERRA, G. y J-G. RODRIGUEZ. (1992) calidad de la Educación Superior. La práctica pedagógica Universitaria. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de ciencias Humanas. Informe de investigación.


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